viernes, julio 14, 2017

Resolviendo el tema

18:05 4 Comments
Esta entrada iba a llamarse "Resolviendo un tema" pero se ve que el inconsciente me ha traicionado, porque sin yo quererlo ha escrito "Resolviendo EL tema". Se ve que tengo un tema. Gordo. Para resolver. Uno que me da últimamente muchas vueltas a la cabeza. Ya explicaré esto en una entrada relativa al Happiness Project, pero uno de los remedios mano de santo de la abuela para las preocupaciones es la acción. Y a ello me pongo.

Una vez hice un test de esos para saber cuáles son tus puntos fuertes en el trabajo. No sé si la concurrencia sabe que ese tipo de tests se crearon durante la revolución industrial. No sé si la expresión "recursos humanos" nació también por esa época, la verdad. Pero ni el contexto ni el contenido dejan mucho lugar a dudas acerca del concepto subyacente en relación a las tales fuerzas de trabajo. Carnaza para la maquinaria empresarial, vaya.

Pero decía - que me pierdo por los cerros de Úbeda - que una vez hice un test y una de las principales fortalezas que salían era la de resolver problemas. Así que voy a tratar de resolver EL tema: encontrar un trabajo ya en el norte de Europa.

Llevo tiempo intentándolo. Quizá no con la asiduidad que hubiera empleado en España o si hubiera estado donde estoy ahora, al final de un proceso que ya sí no justifica que ese cambio y ese traslado no se realice de una vez. Son varios los factores que pesan en la decisión. La relación de pareja, obviamente. Pero también, el hecho de no querer seguir en mi trabajo actual. Por varias razones, no sólo he llegado al final de una etapa en mi actual empresa, sino que cada día que estoy allí es una prueba a mi capacidad de aislarme para evitar mayores daños. Más de una vez he dicho que tengo una jefa tóxica. En realidad, dos jefes tóxicos, a ella y su superior inmediato. Y no lo digo porque todos hablemos mal de los jefes, sino porque es cierto. Hay personas que son tóxicas, y a mí y al resto de mis compañeros nos han tocado dos, nada menos. Será que Dos los cría y ellos se juntan. 

Así que sí, decisión definitivamente tomada. Si no me fuera al Norte de Europa, me iría a algún otro lugar de España. Donde estoy mismo, pero a otro sitio. Que sí, que ya sé que no quiere decir que fuera a estar mejor. Lo sé. Y de ahí la siguiente pregunta: ¿quizá sea esta una ocasión para tratar de cambiar de enfoque en mi vida laboral?

No lo sé. Tengo muchas preguntas flotando en la cabeza, y no de manera ordenada. Por mi experiencia, se irán asentando a medida que vaya tomando acción. Que no sé ni por dónde empezar. El entusiasmo de mi "headhunter" particular del norte, tan rubio y tan alto él, que cada vez que le escribo para recordarle que sigo interesada me contesta con un entusiasta "no te he olvidado y te encontraré algo, pero todavía no han salido vacantes en la PERA" es una esperanza, es verdad. Pero a lo mejor tengo que buscar más headhunters rubios y altos para que me tengan en mente, que tampoco está de más. O a lo mejor tengo que aportar un enfoque más flexible, un no obcecarme tanto en trabajar de lo mío, que al final, ¿qué es lo mío? ¿realmente es lo mío o es sólo algo que hago a día de hoy? Porque yo sería feliz haciendo muchas cosas, siempre que esté en un entorno armonioso. Eso para mí es bastante más importante que la actividad en sí misma, debo afirmar. 

Que sí, ya lo sé. Tengo la cabeza hecha un lío. Y el remedio es el mismo que cuando el gato me roba la bola de lana (sigo haciendo punto, sí) Agarrar la madeja por una punta e ir deshaciendo el bollo. ¿Para qué se creen si no que abro una nueva etiqueta?








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